Disfonía

1.    ¿QUÉ ES?:

Es la alteración de la voz en cualquiera de sus cualidades (intensidad, tono y timbre) debido a un trastorno orgánico o a una incorrecta utilización de la voz. Y Se caracteriza por un uso inadecuado de los sistemas musculares que se utilizan en: Respiración, Fonación o Resonancia. Además la disfonía es siempre una alteración en las cuerdas vocales.  

 

2.    ¿QUÉ SINTOMAS PRESENTAN LOS NIÑOS QUE LA PADECEN?:

En niños, los síntomas más comunes son:

–   Enronquecimiento frecuente de la voz durante largos periodos de tiempo.

–   Sensaciones dolorosas y de fatiga vocal.

–   Dificultades fonatorias frecuentes (gallos, sonidos inaudibles, espiración fatigada y ruidosa, asociada a hipertensión de zona de cuello, hombros y cara.

–   Tono de voz agravado en relación a la constitución y edad del niño.

–   Descoordinación motriz sobre los órganos de articulación y la respiración.

–   Parece hablar con restos de aire espirado.

–   La voz es monótona y falta de armónicos.

–   La fluidez es muy rápida y con sacudidas.

–   La voz cantada está reducida a algunas notas y suena muy grave.

3.    CLASIFICACIÓN DE LA DISFONÍA:

Tipos:

–        Disfonías funcionales:   No se identifica ninguna lesión anatómica en los órganos fonatorios, sino que es una alteración de la función vocal, provocada esencialmente por una  actitud vocal incorrecta (hablar excesivamente y con una intensidad o tono superior al normal, gritar, carraspear y toser frecuentemente, cantar con una técnica inadecuada o inhalar polvo, humo de tabaco…).  

 Podemos distinguir:

  • Disfonías funcionales simples Sin complicación laríngea.
  • Disfonías funcionales complicadas Nódulos, pseudoquiste seroso, edema fusiforme, edema crónico, pólipos, quiste mucoso de retención, hemorragia submucosa, úlcera aritenoidea.
  • Formas particulares de disfonías funcionales Disfonía infantil, alteraciones de la muda vocal, disfonía del cantante (disodea), monocorditis vasomotriz, voz de bandas ventriculares, disfonías psicógenas por inhibición, disfonías espasmódicas, alteraciones vocales en la patología psiquiátrica.

 

–        Disfonías orgánicas:  Conllevan la existencia de una lesión en los órganos fonatorios:

  • Patología congénita de la laringe: Quistes, sulcus, sinequias y vergeture
  • Alteraciones laríngeas. Laringitis agudas y crónicas, leucoplasia, intoxicaciones alcohólica y tabáquica, papilomatosis, artritis y anquilosis cricoaritenoidea, carcinoma.
  • Alteraciones extralaríngeas. Disfunción reactiva por afección rinofaríngea, voz del sordo.
  • Disfunción de origen hormonal. Virilización laríngea, mixedema.
  • Disfunción de origen neurológico. Síndromes extrapiramidales, parálisis recurrencial
  • Alteraciones de origen traumático y quirúrgico. Disfonías postintubación, traumatismos laríngeos, laringectomía total o parcial, secuelas de otros tratamientos quirúrgicos.

 

Según algunas fuentes consultadas, las disfonías funcionales se pueden clasificar en  “hipo” e “hipercinéticas” aunque quizás no sean los términos más adecuados ya que en este caso lo que hay es un exceso de la tensión muscular (contractura) o insuficiencia de la misma (relajación).

 La disfonía funcional hipercinética se define como un grupo de alteraciones de la voz que cursan con una actividad excesiva de los músculos laríngeos durante la fonación, y se caracteriza por presentar, por un lado, una hipertonía de la musculatura extrínseca de la laringe, mostrando una laringe alta y retrógrada e inclinada hacia atrás con un vestíbulo estrecho; y por otro lado, una hipertonía de la musculatura intrínseca de la laringe, mientras que la disfonía funcional hipocinética se define por la existencia de insuficiencia de la tensión de la musculatura laríngea 

4.    INTERVENCIÓN:

 Dependiendo del tipo de disfonía, el tratamiento estará basado en ejercicios coordinados por un terapeuta, en la intervención quirúrgica o en ambos coordinados, lo que algunos autores llaman “terapia de sándwich” (este tratamiento comienza con la terapia de reeducación, sigue con la intervención quirúrgica y finaliza después de haber retomado la reeducación). Este último caso es más indicado para las disfonías funcionales complicadas, como el nódulo laríngeo o pólipo laríngeo entre otros. 

A pesar de que el tratamiento como ya hemos dicho anteriormente depende de la causa etiológica, en todas es posible utilizar unas medidas de higiene vocal. 

1.    Medidas de higiene vocal:  son  aquellas indicaciones que, en conjunto, facilitan la prevención de los problemas de la voz y ayudan al mantenimiento de una voz sana.

La higiene vocal debe observarse siempre, tanto como prevención cuando no hay problemas de voz, -especialmente por aquellos colectivos de riesgo- como también prevención una vez iniciado el tratamiento, a fin de facilitarlo y no obstaculizarlo, y de evitar los efectos nocivos de los malos hábitos vocales.

Las indicaciones de higiene vocal pueden clasificarse también según estén o no relacionadas directamente con la producción de la voz. 

a)     Relación indirecta con la producción de la voz:

Se trata por un lado, de hábitos globales, relativos a aspectos como la salud mental y física, el trabajo corporal, el descanso nocturno, etc.

Entre ellos cabe destacar la actividad física. Hay que evitar el sedentarismo, sin caer tampoco en un tipo de ejercicio brusco. Es buena la natación, mientras que suele desaconsejarse la danza clásica y ciertos deportes.

Es importante tener un buen conocimiento del propio cuerpo y una buena discriminación auditiva.

Por otro lado, existen ciertos hábitos que tienen incidencia sobre el aparato fonador.

*Alimentación:

No son buenas las grandes comilonas, pero tampoco es aconsejable pasar hambre. Lo ideal es haber comido, pero con cierta ligereza.

No debemos pasar por alto el meteorismo (gases), pues éste tiene unas causas que deberían ser valoradas (alimentos, comer con excesiva rapidez, ciertos estados emocionales como el nerviosismo,…)

También hay que evitar los factores irritantes. Entre ellos se encuentra la temperatura de los alimentos. Lo ideal es que estén a la misma temperatura que la boca. Las cosas calientes, en general, son más perjudiciales que las frías.

*Hidratación:

Otro hábito que incide en la fonación es el de una buena hidratación, con frecuencia descuidado.

Para que una mucosa pueda vibrar, ésta debe encontrarse bien hidratada, y por mucosa no entendemos sólo aquella que recubre los repliegues vocales, sino también todas aquellas que revisten los diferentes resonadores.

Sobre la ingesta de agua diaria, la cantidad más adecuada por regla general, como en tantas otras ocasiones, aquella que pida el cuerpo: estamos acostumbrados, por el ritmo al que nos arrastra la rutina diaria, a inhibir los reflejos del propio organismo y entre ellos el de la sed, pues bien, el reeducador debe orientar al paciente en la dirección de concienciarle a no caer en esta inhibición. A tal fin, será conveniente tener siempre a mano una cierta cantidad de agua. Si aún así hubiéramos de indicar una cierta cantidad de agua, ésta será variable y dependerá del peso del individuo, de su dieta (fruta, ensalada, …), aunque como mínimo, podemos indicar litro y medio diario.

Una buena hidratación es, por tanto, muy importante. Ciertos hábitos o creencias pueden incidir negativamente en la hidratación. El más desconocido es, quizás, el uso de caramelos en el malentendido de que ayudan a hidratar al aumentar la producción de saliva. Nada más lejos de la realidad, los caramelos agotan las reservas salivares. En los jóvenes este hecho no es muy problemático siempre que beban agua en cantidad suficiente, pues su organismo repone rápidamente sus reservas. 

*Carraspeo:

Se trata de un hábito muy frecuente que tiene riesgo de convertirse en un tic inconsciente. Es más nocivo que la tos, ya que ésta es agresiva pero puntual mientras que lo que hace dañino al carraspeo es su continuidad y repetición. Esa acción agresiva, constante, sobre los repliegues vocales los acaba dañando.

Debemos observar que tanto la tos como el carraspeo pueden ser i        ndicadores de que estamos cerrando y forzando al hablar. Este comportamiento de esfuerzo provoca una sensación de picor y malestar contra la que luchamos tosiendo o aclarándonos la garganta (carraspeo). En esas situaciones, además de beber agua irán bien mecanismos encaminados a evitar el esfuerzo.  
 

2.    Relación directa con la producción de la voz:

a)     Grito:

El grito es perjudicial cuando se produce con tensión física y/o emocional no adecuadas. En todo caso, deberá recurrirse a un autocontrol que tienda a evitarlo.

El logopeda, al reeducar el grito, deberá dar valor a la respiración y a la implicación de todo el cuerpo en la producción del grito en aquellos casos en que éste sea inevitable. 

b)    Situaciones emocionales:

En ocasiones, el nivel vocal desempeña una función de escape de situaciones emocionales complejas en las que nos vemos inmersos.

De las manifestaciones más frecuentes de esta exteriorización, la risa y el llanto, ninguna de ellas es, a priori, perjudicial. No obstante, bajo determinadas circunstancias, el llanto puede ocasionar problemas si cuando éste se produce la situación emocional conlleva un cierre extremo, especialmente en la zona glótica, y en bloques diafragmáticos.

La risa, en cambio, a pesar de ser la situación vocal más difícil de controlar de cuantas haya, a menos que sea forzada, no suele implicar riegos, puesto que parte de una actitud corporal de abertura y utiliza el control abdominal. 

c)     Calentar la voz.

 
 

3.    Otras consideraciones:

 
 a) Descanso vocal:

Se efectuará  en situaciones extremas de afonía y siempre teniendo en cuenta que mucho tiempo de descanso vocal puede provocar hipotonía vocal.

Cuando se indica reposo vocal absoluto no hay que producir voz, sea del tipo que sea, estando especialmente contraindicado el susurro. En reposo relativo no se cantará ni tampoco se susurrará, aunque si se hablará, con la debida moderación, obviamente.

Si el reposo produjese estrés, se permitirá el habla.

En niños, el reposo puede ser bastante más complicado. Deberán buscarse estrategias de juego como el de la lectura labial en determinadas circunstancias (laringitis de repetición, afonías frecuentes,…) 

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